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EL CUÉVANO

El silencio de la campana

 

MALOS, malos tiempos corren para la lírica. Tendría dificultades el poeta para escribir hoy lo que sí pudo escribir ayer: ‘La campana / de la Audiencia da la una’. Que quieren que las campanas enmudezcan, oiga. Al menos la de Hinojosa del Campo, que será una estática campana silenciosa.

La Audiencia Provincial ha sentenciado que ya no es necesaria porque hoy todo el mundo tiene reloj u otros artilugios en los que hacerse con la hora. Que digo yo que la campana de un pueblo es algo más que el reloj; es el sonido de un pueblo. Con esta sentencia se atiende la denuncia de uno de los veraneantes del municipio al que, al parecer, la campana le impide conciliar el sueño, aunque al resto de los vecinos, los que viven allí todo el año, no les causa malestar alguno el tañido. Será que están acostumbrados y a lo peor se despiertan sobresaltados ante la falta del cotidiano sonido.

En esto de los sonidos somos muy nuestros, que en una pequeña encuesta de este periódico los vecinos de Soria decían no querer una clepsidra en la ciudad por el ruido que produciría el agua. Cualquier día prohíben el piar de los pajarillos, más que nada para que en el campo únicamente se escuchen las insulsas, cuando menos, melodías de los teléfonos móviles.

A la campana de Hinojosa, que va camino de los doscientos años sonando en el pueblo, no le han reconocido como derechos adquiridos el siglo y medio largo que lleva volteando. A los pueblos que ya se quedaron sin niños, escuela, maestro… les quitan ahora la campana.

Y gracias si aún da agua la fuente. Pero no ha sido la campana la única condenada, también lo ha sido la Iglesia, que deberá indemnizar con dos mil euros al denunciante por los daños morales causados, en lo que se me antoja una exageración léxica. Me parece a mí que sería más propio hablar de los posibles perjuicios ocasionados, aunque reconozco ser lego en materia jurídica y, por tanto, en su particular uso del vocabulario. Así es que, sintiéndolo mucho, a los vecinos de Hinojosa del Campo no les quedará otra opción que acudir a la muletilla de acepto la sentencia aunque no la comparta como no podía ser de otra manera.

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