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SEGOVIA

Juguetes de madera creados por la fantasía

La empresa Wodibow combina lo artesanal con la tecnología / Son diseños vanguardistas y respetuosos con el medioambiente.

E. L.
17/05/2016

 

Es el cumpleaños de su nieta. Como cada año, se dirige a una pequeña juguetería situada en la calle principal del barrio. Su barrio. Entra y se sumerge en un mundo lleno de fantasía e ilusión. La barbie de los peinados mágicos, un castillo hinchable con tobogán, la casa de los cuentos de Pinypon, la Nancy Comunión, la minnie parlanchina, el yate de lujo de Playmobil, un kit de peluquería... Un sinfín de divertimentos que harán las delicias de la princesa de la casa. Pero, de repente, entre la multitud de luces y colores destaca una familia de Mastodontes. Cuatro animales, un hipopótamo, un elefante, un oso y un rinoceronte, hechos de madera e imanes. Los imanes permiten unir sus piezas, sin instrucciones, sólo utilizando la imaginación.

El abuelo cae rendido a sus pies. Ese será el regalo. Un puzle artesanal para esta intrépida niña de ocho años. La encargada de diseñar el rompecabezas es Wodibow, una empresa segoviana que combina la dedicación artesanal con la capacidad resolutiva de la tecnología. «Diseño vanguardista y respeto total por el medioambiente son la clave», explica su creador Pablo Saracho. Y es que estos juguetes están realizados con materiales cien por cien naturales –madera maciza de haya con cera de abeja pura y aceite de oliva– y no usan plásticos, debido a las dificultades que tiene el planeta a la hora de digerirlos, apostilla. «No existe un trozo de madera igual a otro, no existe un Wodibow igual a otro».

Su cuidada estética es, en su opinión, uno de los valores diferenciales de esta marca castellano y leonesa, además de ser un pasatiempo y objeto de decoración para los adultos que consideren que se ‘les ha pasado el arroz’ con los juegos. «Son actuales y sencillos, sin normas de montaje para fomentar la creatividad y dejar volar la imaginación, mientras se construye, se experimenta y se descubre», señala.

La parte tecnología se basa en una mezcla de diseño asistido en 3D CAD con fresado con control numérico CNC, que permite llevar un material sencillo y noble como es la madera a piezas de alta precisión, cuenta el diseñador y fundador de Wodibow. «Esto tiene sus complicaciones en el desarrollo inicial, hasta que damos con las trayectorias adecuadas, hacemos las pruebas, volvemos a las trayectorias… Pero conseguimos unos resultados poco frecuentes, ya que se trata de complicarse un poco la vida para conseguir algo no habitual».

Por ello, este equipo segoviano es único. Busca que cada producto ofrezca una experiencia mágica. Por ejemplo, los Mastodontes son aparentemente piezas mecánicas, que nadie las entiende, pero hasta que el usuario no coloca la última pieza no se da cuenta de que son animales de grandes dimensiones. Lo mismo pasa con la gallina que se convierte en gallo, las caras que ayudan a identificar las emociones, la estación meteorológica que mide los estados de ánimo o el árbol que pasa por las cuatro estaciones, simplemente, intercambiando piezas.

«No pensamos en un juguete pasivo. Tiene que pasar algo, tienes que descubrir algo», sostiene Saracho. «Producir en menos tiempo no es nuestra exigencia, sino producir mejor en el tiempo que sea», añade. De hecho, han sido capaces de crear un sistema que permite supervisar todas y cada una de las piezas que luego ponen en manos de sus compradores.

El proyecto comenzó a gestarse en un garaje allá por el año 2011, ya que, en palabras del fundador de Wodibow, «soy amante de los juguetes de madera desde niño y me interesa, sobre todo, el uso de la imaginación para divertirse, porque la creatividad de una persona es lo único que puede darle vida a un juguete». No fue hasta enero de 2014 cuando esta idea tomó forma y se convirtió en una fábrica repleta de creatividad desde donde salen productos para todas las partes del mundo.

A su parecer, esta iniciativa es necesaria puesto que «cuando éramos pequeños una caja de cartón era un universo de posibilidades de juegos, mientras que ahora el carácter de las personas es cada vez más autómata y hay que despertar esa creatividad enterrada en niños y adultos». Además, durante sus viajes también detectaron que era tendencia despertar la imaginación. «Nos pusimos a pensar cómo devolverle protagonismo a la libertad creadora y surgió esta idea basada en juguetes que no nos guían, que no nos dictan lo que tenemos que hacer, que son naturales y que sus diseños no tienen edad».

La concepción de los juguetes de Wodibow responde al movimiento slow toy, que consiste en presentar con un enfoque renovado y actual la forma tradicional de jugar y reavivando la imaginación, como interesante contrapunto a la electrónica y los videojuegos. «Tenemos clara la apuesta por las nuevas tecnologías como la filosofía Maker y como opción para poder seguir produciendo en España y en Europa. No se trata de evitar las nuevas tecnologías, el objetivo es usarlas de forma diferente sin miedo a combinarlas con procesos manuales», remacha Pablo Saracho.

Sus planes de futuro pasan por seguir desarrollando ideas y productos «a gran velocidad» que les permita competir con el mercado asiático y sin miedo a las copias. «Las ideas están y vamos afinando poco a poco los procesos productivos para ser ágiles», matiza. En este sentido, la compañía segoviana también apuesta por abrir nuevos mercados en Estados Unidos y Europa donde se ha detectado un gusto por este tipo de diseños ecológicos.

No es de extrañar que hayan sido galardonados en dos ocasiones en los premios de diseño más prestigiosos en el ámbito internacional, los Red Dot Design Award. El jurado valoró el grado de innovación de los productos, su calidad formal, la funcionalidad o la compatibilidad ecológica. De hecho, marcas como Apple, Ferrari o BMW han sido reconocidas con este distintivo. Su primer triunfo fue con los Mastodontes en 2015. Este año han vuelto a probar las mieles del éxito con su árbol de las cuatro estaciones. Con este diseño, compuesto por más de 50 piezas de madera de haya imantadas, Wodibow ha introducido por primera vez la pintura.

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